Why to effort when there’s the “easy way”?

I’m setting up an old Rasperri Py and I was stucked at WiFi configuration. So I may let the ethernet cable plugged (it gives network up & running with a plus of physical security) or just simply let it go.

Why to effort when there’s the “easy way”? Because you learn. And btw, as I use to say, I’m not the first one on facing this problem with “Failed to connect to non-global ctrl_ifname: (null) error: No such file or directory

In parallel I’m setting up a mini-server with raid-1 and found myself in the same choice. I choose, obviously, get into problems but know, I know how to sigg into the bios to set two hard-disk for build the raid-1.

Next steps with the rasperri py? Uhmmm… I don’t really know, probably I choose something simple but useful since it’s an old one with only 512 Mb memory.

Summary of skills revisited playing with a Raspberry Pi

I wrote about why I decide to play with a nicely gifted Raspberry Pi Model I.

So far, a short list of skills revisited or even improved during the setting up process:

  • File system management: basic skill, you need to format an SD card, copy a raw image a get sure is ok
  • Network management: including to fix an IP for the Raspberry instead of DHCP, ddns configuration and port redirect from router to the Raspberry, wireless command line command
  • Troubleshooting in general: which is the less easy way of learning but quite effective, for instance, how do you enable ssh in a Raspberry headless installation? by creating an empty ssh file in the root directory of your installation image.
  • Command line: I like command line, but never is enough, I’ve being forced to use apt command line instead of dnf or yum since Raspbian is a Debian based distro while I’m a Red Hat / CentOS / Fedora user.>

A few lines similar to a changelog with changes made in the Raspberry Pi 1:

  • Custom terminal behaviour by using .vimrc, bashrc
  • Custom MOTD by adding few ASCII art that notice clearly I’m going into the Raspberry
  • Little security improvement: sudo commands ask for root password instead of user password. In that way, two differents password are necessary for privileges commands
  • Install dnsutils package since in a minimal Raspbian default installation it is not there

Now a short list of To-Do‘s things:

  • Planning to install fail2ban; I consider “a must” ’till I get up and running the next point of this list
  • Install a OpenVpn in order to create an end point of VPN and add security in case of out-home connections

One more reason, at the end of last year Red Hat announced it’s going to support the ARM arquitechture. So, although most of RaspberryPi users install Raspbian, it’s worthy to remember there’s a Pidora, wich is closest to a Red Hat way, knowing it’s not the same distro for sure.

Time to die, Rutger Hauer

Rutger Hauer has passed.

Not now, but a lot of time my home page has keeped an hide html section with this unforgetable moment

 

La BIOS no reconoce la tabla de particiones

El problema: actualizo de Fedora 29 a 30 y al reiniciar el sistema aparece un mensaje de la BIOS diciendo que no reconoce la tabla de particiones. (Podía haber ocurrido en cualquier otra circunstacia.)
La solución: está profusamente documentada por Internet. Se trata de tres pasos básicamente;

  1. arrancar el sistema desde una distribución live (no es importante cuál, la que prefieras)
  2. montar el sistema de ficheros de tus discos duros y hacer chroot a tu Linux
  3. reinstalar grub y reiniciar

Y con más detalle:
Primero: Existen distribuciones Linux o CD de rescate orientados a esta tarea, por ejemplo System rescue CD. Un administrador de sistemas no siempre tiene el tiempo o las ganas de utilizarlas, o confía más en sus capacidades.
En el caso de seguir por esta opción, se toma cualquier distribución live y se entra en la BIOS e indicamos en el orden de arranque que inicie el sistema por el USB, en donde dejaremos la ISO live. En el caso real que me llevó a esto, no utilice una live, tomé una CentOS Minimal que tenía a mano y elegí iniciar en rescue mode. Aparecerá una pantalla como la que sigue y elegimos la opción 1:

CentOS in rescue mode

Segundo: El arranque elegido nos permite entrar en nuestro Linux haciendo cd /mnt/sysimage/ y si allí está nuestra instalación, entonces hacemos chroot /mnt/sysimage para convertirlo en nuestro sistema raiz.

Reinstalamos grub, en el caso del ejemplo era grub2; grub2-install –boot-directory=/boot/ –recheck /dev/sda lo que actualizará la tabla de particiones dañada y reinstalará GRUB en el MBR. Dañado, en nuestro caso, por un reinicio que acabó mal tras actualizar la distribución .

Tercero: reiniciamos el sistema y dejamos que SELinux vuelva a etiquetar el sistema de ficheros (lamento la calidad de la foto, se hizo con prisas para documentarlo). Se inició el sistema de nuevo, el MBR reconoció la tabla de particiones y todo fue bien,

SeLinux relabeling after grub2 reinstallation

Traducción del artículo original de “Moral, compromiso y motivación en el trabajo”

(Este post no es mío, he traducido el original de Jim Whitehurst, CEO de Red Hat publicado en https://www.linkedin.com/pulse/morale-engagement-motivation-work-jim-whitehurst )

La relación entre la cultura organizacional y el compromiso asociado ha estado en mi mente últimamente. He estado reflexionando sobre un estudio de Gallup de 2017 que informó que solo el 15% de los empleados en todo el mundo se sienten comprometidos en el trabajo. Esa es una estadística triste y sorprendente.

Desafortunadamente, cuando los líderes de la organización intentan abordar este problema, creo que muchos tienden a confundir “compromiso” con “moral”. Pero estos dos conceptos no son los mismos.

La “moral” es algo temporal y fugaz, algo relacionado con las condiciones del día a día en una organización. Es una medida de cómo de contentas se sienten las personas en un momento dado. También es bastante fácil para los líderes influir en ella (por ejemplo, al ofrecer un nuevo beneficio en el lugar de trabajo).

El “compromiso” es algo que se mueve más hondo. Es una medida de cómo de comprometidas se sienten las personas en la organización, su papel en ella y los efectos de su trabajo en general. No es necesariamente una medida de cómo “feliz” o “contento” se sienten en un momento dado. A veces, por ejemplo, las personas más comprometidas son las que se sienten frustradas con mayor frecuencia, porque invierten en mantener altos los estándares para su equipo, departamento o empresa. El compromiso está ligado mucho más directamente a la cultura organizacional y, por lo tanto, es más resistente a los cambios repentinos (agregar una mesa de futbolín a su cafetería no satisfará a las personas que se sienten desconectadas de su trabajo).

Pienso en la diferencia entre la moral y el compromiso, como la diferencia entre el tiempo y el clima. El tiempo es algo mucho más “local”, algo más voluble, propenso al cambio y temporal. Sin embargo, el clima de su región es algo más arraigado, afianzado, abstracto y consistente. El tiempo en su área puede cambiar de un día a otro, pero su clima no cambiará de la noche a la mañana.

Como lo indica el informe Gallup, nuestras estrategias comprobadas para fomentar el compromiso no funcionan en el mundo de hoy. Esto se debe a que a medida que cambia la naturaleza de nuestro trabajo, las razones por las que las personas permanecen involucradas en ése trabajo también están cambiando.

Investigaciones adicionales muestran que las recompensas extrínsecas (como bonificaciones o promociones) son excelentes para motivar a las personas a realizar tareas repetitivas y de rutina. Son excelentes herramientas para ayudar a mantener la moral a la luz de la naturaleza monótona del trabajo en sí.

Sin embargo, hoy en día, más roles requieren un juicio crítico y creatividad más que eficiencia y la capacidad de poner en práctica planes prescritos. Hacer este tipo de trabajo bien requiere una motivación intrínseca; requiere que las personas se sientan íntimamente comprometidas con su trabajo. Y si las personas no se sienten comprometidas en el trabajo, es mucho menos probable que piensen de manera innovadora.

En mayo pasado, escribí sobre esto en Opensource.com. Dije:

El compromiso es un indicador de algo que va mucho más allá: su cultura organizacional. Por lo tanto, para comenzar a abordar los problemas de compromiso, deberá centrarse tanto en los principios que su organización enfatiza como en las prácticas rutinarias que implementa para reforzar esos principios. Comienza con el problema mucho más exigente de las motivaciones intrínsecas de las personas para seguir comprometido con su trabajo.

También ofrecí tres sugerencias para aumentar el compromiso, que he deducido al ver a las personas de Red Hat muy comprometidos hacer un trabajo tan increíble.

Tengo curiosidad por saber si está detectando problemas de participación en su organización. Si es así, ¿cómo se dirige a ellos?